lunes, 16 de diciembre de 2013

ARQUITECTURA GASTRONOMICA

Restaurante Pakta, en Barcelona

Descripción de los arquitectos. Pakta significa “unión” en el idioma Quechua originario de Perú, unión de dos culturas en este caso, unión de dos gastronomías. El diseño del espacio llevado a cabo por El Equipo Creativo también parte de esta idea, entendiendo que la base de la gastronomía nikkei es la japonesa pero envuelta en los sabores, colores, tradiciones e ingredientes peruanos. Con esta premisa, los elementos base del restaurante como son las barras, la cocina y el mobiliario se diseñan con una clara referencia a la arquitectura de las tabernas tradicionales japonesas.


Una explosión de colores peruanos envuelve el espacio como si de una segunda piel se tratara. La segunda piel cromática se materializa a través de la referencia directa con el telar peruano, aportando una sorprendente combinación de colores que contrasta con la austeridad japonesa, y poniendo de manifiesto la raigambre de este elemento en la artesanía de la cultura peruana. La reinterpretación del telar peruano va más allá, secuenciando su propio proceso de elaboración a través de las paredes de Pakta, aportando a partir de este elemento plano un carácter tridimensional al espacio y aportando vitalidad y movimiento, desdibujando los márgenes que limitan el local. Las máquinas tradicionales peruanas utilizadas para la elaboración de las telas, son mecanismos de madera donde los hilos de colores se entrecruzan en varias direcciones formando un sugerente espacio tridimensional que genera una atractiva situación que se traslada y reinterpreta en Pakta.


El resultado final aúna la reinterpretación de estas dos culturas peruana y japonesa a través de algunos de sus elementos tradicionales más emblemáticos, creando una solución visualmente potente pero equilibrada, espontánea y racional, hilarante y silenciosa al mismo tiempo, sorprendente pero extrañamente conocida, como lo es la propia cocina nikkei. Un pequeño local alargado y con una fachada diminuta nos lleva desde el principio a plantear el proyecto desde un punto de vista de amortización máxima del espacio. Las zonas de trabajo se dividen en tres piezas:


En el acceso, la barra de sake y pisco actúa también como filtro entre el exterior y el interior. Se construye a través de un entramado de madera tridimensional, que sirve como estantería, filtro visual y exposición de productos. En la calle la barra se convierte en fachada y da la bienvenida con una composición de colores ajados, lámparas japonesas, elementos gráficos y una pequeña selección de productos expuestos. Para entrar en el restaurante el cliente atraviesa el entramado de madera, como paso previo al espacio de comedor.



  
Fuente: http://www.plataformaarquitectura.cl

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